miércoles, 8 de diciembre de 2010

Reflexiones...

 Yo como emisora del dibujo dictado:

            Irune entró en clase y rápidamente nos dijo lo que íbamos a hacer ese día. El ejercicio consistía en transmitir de manera más exacta lo que una persona voluntaria, en este caso yo, veía en la fotocopia que ella nos daba. Los demás debían pintar en una hoja lo que yo observaba. El objetivo era desarrollar tanto las capacidades de expresión oral del emisor, como las de comprensión del receptor.

            Irune nos marcó unas pautas. Yo como voluntaria debía ser la emisora del ejercicio, y mi misión era contarles lo que veía en la fotocopia. Mis compañeros en cambio debían pintar lo que yo dijese y también podían hacer preguntas de tal manera que solo podía responderles con un sí o un no.

            Me senté decidida en la mesa del profesor. Irune me enseñó cuidadosamente la hoja para que nadie la viese. Miré la hoja y miré al frente. Vi a mis compañeros con cara de póker esperando a que empezase a hablar.

            Bien… tenía que empezar, asique decidí comenzar por decir como orientar la hoja, después que figuras geométricas y letras veía, etc. No empecé mal, parecía que la cara de póker del principio iba cambiando a una un poco más expresiva, con ganas de dibujar y pensar. Pero al rato, empezó mi frustración. Yo estaba segura que se lo estaba explicando genial, y que ellos eran un poco torpes. Me empecé a poner nerviosa y de repente Irune decidió relevarme por otra compañera y la gota colmó el vaso… ¡Pero si me explico divinamente señoraaaaaa! –pensé-.  Yo convencida de mi gran habilidad para la comunicación, veía que mis compañeros estaban aún más desquiciados con la intervención de mi compañera, a la que ayude en todo momento, aunque poco caso me hizo he de añadir. Al fin terminamos el ejercicio. Agotados de tantas descripciones, preguntas, respuestas, medidas, rectángulos, triángulos, círculos, etc, era la hora de comprobar las habilidades de comunicación que se llevaban a cabo con el ejercicio. Fue un buen trabajo en equipo, la prueba no salió nada mal. Los dibujos se parecían bastante.
           
            Desgraciadamente, aún me queda mucho que mejorar en expresión oral, aún sigo siendo una patata.

1 comentario:

  1. ¡Pero qué dices, loca!

    Todos hemos de mejorar. Esa es, precisamente, la conclusión que hay que sacar. Se trata de que analices cuál es el papel del emisor y el del receptor en la comunicación... y cómo intervienen el canal y el contexto para favorecer o desfavorecer su resultado.

    También es importante que pienses en tu futura labor como educadora y en cómo vas a organizar tus comunicaciones en el aula de forma que tus alumnos se conviertan en buenos emisores y receptores... para su edad.

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