sábado, 22 de enero de 2011

Para tí, Mari Trini (es bromaaa jeje)

¿Qué he aprendido con Irune?

                Aunque parezca mentira, por mi vaguería y a veces mi falta de interés, he aprendido muchísimo con esta gran pequeña profe y esta corta asignatura.
               
                La comunicación ya sea escrita y oral, nunca se me ha dado del todo bien, pero poco a poco intento de manera mucho más fluida, expresar lo que siento plasmándolo en una hoja o dando un discurso. Con Irune, además de recordar la coherencia en los textos, la cohesión textual, las funciones del lenguaje, los enfoques comunicativos… que deberíamos sabernos de memoria desde hace unos cuantos años, hemos realizado reflexiones y trabajos que verdaderamente nos han servido de gran ayuda en este largo camino hacia la buena comunicación, que tanto nos hace falta para ser maestros y maestras.

                A la hora de escribir, he intentado comunicarme lo mejor posible, incluyendo de manera coloquial alguna de mis expresiones o frases celebres. Reconocer que Irune es la única profesora que ha conseguido que me siente delante de la mesa, saque una hoja en blanco y me ponga a redactar testamentos. Al escribir estas ‘’Biblias’’, he intentado planificarme con anterioridad, y una vez escrito leerlo varias veces, las que sean necesarias, paraqué no me faltase nada, y además corregir los errores ortográficos, gramaticales y frases incoherentes. Para resumir: Escribir es aprender.

                En el campo de la expresión oral no me he visto tan coja. Aunque de primeras me da vergüenza, de segundas estoy tan ‘’ancha’’ en la pizarra. Tengo que mejorar el quedarme a veces callada, y agilizar mi memoria porque de vez en cuando se me olvidan las cosas que estaba pensado decir. Un punto a favor mío en la expresión oral es mi gestualización. Creo que me ayuda bastante a tapar huecos cuando de repente  me quedo callada o se me olvidan las cosas. Prefiero hablar en público cuando no he preparado nada de manera improvisada, que cuando intento aprendérmelo de ‘’carrerilla’’. En esta habilidad sí que me ha servido de gran ayuda las hojas de autoevaluación de Irune. Creo que he mejorado hablando en público. Lo mejor de todo, que no solo es en su asignatura, si no lo que he aprendido lo llevo a cabo en las demás clases. En la expresión oral no me he planificado tanto como en la expresión escrita, ya que he querido ser espontanea en todo momento, tal y como soy.

                En el ámbito de la comprensión tanto oral como escrita, me he sentido igual que siempre. Ni he empeorado ni he mejorado. Si es verdad que en la comprensión escrita y lectora estoy más floja. Pero sé que es porque apenas leo. No me gusta leer. Bueno solo cuentos de niños pequeños e historias de amor. Pero soy muy perezosa para empezar un libro, la verdad me aburre un poco. Tengo que cambiar el ‘’chip’’, porque sé perfectamente que si leo, aprendo muchísimo más. Aumento mi vocabulario escaso y corrijo faltas de ortografía.

                En fin. Para terminar mi reflexión sobre la asignatura, he de añadir y repetir que es genial. Es genial que nos la haya dado Irune, y es genial la asignatura.

                                                                                              MUCHAS GRACIAS POR TODO IRUNE.

EL ALFARERO (Reflexión)

Partiendo de la base de que soy una persona con bastante poca autoestima y fuerza de voluntad. No os costará entender mi experiencia con el esfuerzo y la superación.
Yo y la comida somos muy buenos amigos. Solo hay que echarme un vistazo. Pero que me guste mucho comer y cocinar, no significa que fuera una buena cocinera, por desgracia era un desastre. En mi familia hay muy buenas manos para la cocina: mis abuelas, mi madre, mi suegra, etc. Pero yo aunque no parase de intentarlo siempre acababa metiendo la pata, o se me quemaba o se me olvidaba echarle sal, o por el contrario me pasaba  de sal y nos subía la tensión a todos. Asique mi madre prefería que me mantuviese alejada de la cocina por el bien de todos. Pero decidí que esto tenía que cambiar. Me gusta cocinar y me encantaría poder preparar los mejores platos del mundo a mi familia y amigos, como si de Arguiñano o Ferrán Adrià se tratase. Empecé a hacerme ‘’friki’’ del canal cocina, observaba a mi abuela cocinar, veía a Arguiñano, hacia recetas de internet, usaba la ''termomix'', etc. Cuando llegaba a casa intentaba lo que había visto, pero nada, volvía a fallar. Asique deje de cocinar, me rendí, llegue a pensar que no servía para esta materia, que podía tener otros muchos hobbies mas. Pero no. Yo quería cocinar, quería ser toda una chef. Preparar nuevos platos, nuevas recetas, nuevos postres… pensé, que tenía que empezar por lo básico, cocer macarrones, arroz, etc. Y la cosa no empezó tan mal. Ahora soy toda una experta en macarrones con tomate y arroz con salchichas. Con el paso del tiempo aprendía a cocinar a la plancha, y a defenderme con el aceite y los fritos, que es lo que más miedo me daba a mí, y a mi madre, claro. Pero lo que siempre he querido hacer son unas ricas costillas de exquisita salsa de miel y mostaza que prepara Conchi, la madre de Rubén. Solo de pensarlo se me cae la baba. La primera vez que las prepare, no salieron malas, estaban aceptables, pero Rubén, como no tenia que añadir que aun le faltaba mucho hasta que llegasen a ser como las de su madre. Mis padres, Sara, Marta y Rubén estuvieron invitados a mi gran evento. Salieron encantados. Pero siendo sincera, he de aceptar que aún le quedaba mucho para que se pareciesen a las de mi ‘’suegri’’. Asique, no perdí el tiempo y volví a intentarlo unas semanas más tarde. Pero la segunda vez, algo cambio, alguien tuvo que dedicar unas bonitas palabras a mis costillas. Rubén tuvo que aceptar que ya no solo era la receta de Conchi, sino que también era mía y que además la había relevado en el puesto, y que con todos mis respetos le había dado mi propio toque, y estaban alucinantes. Tan ricas me salieron esta segunda vez que, estuvieron invitados mis padres y abuelos. Mi abuela hace poco ha decidido que en Nochebuena las cenaremos, y yo por supuesto encantada, de ser la chef de mi familia.

Mi moraleja:
                NINGUNA UTOPIA ES INALCANZABLE.

CARTA A LOS DE ORIENTE!

viernes, 21 de enero de 2011

Leyenda medieval.

                         EXTRAÑA AFICIÓN

Esta es la historia de una chica que conoció su primer y único amor en circunstancias un tanto especiales hace ya unos cuantos siglos. Ella trabajaba en una taberna los fines de semana. Él siempre iba solo y la buscaba en la barra para que le atendiera. Tres semanas después de haberse conocido, una mañana, él entró en la taberna y se decidió a hablarla. ‘’Siempre me preparas tú la cena’’, dijo, ‘’y me gustaría hacerla para ti esta noche. En mi casa’’. Definitivamente, aquella fue la cita secreta y completamente a ciegas. Él vivía solo en un castillo en las afueras. La mansión era preciosa, y la cena, exquisita. La muchacha jamás había probado una carne tan deliciosa, y había algo extraño en el joven que le hacía especial y digno de su confianza. Pero está claro que todo el mundo se equivoca alguna vez en la vida. Al llegar al salón, la chica pudo observar que él era muy aficionado a las pieles. En el suelo, en el sillón, y hasta por las paredes, las había de todos los tamaños. Él le explico que su mayor afición era la caza, que colgaba las pieles de los animales en su salón y que hacia guisos estupendos con la carne, como el de aquella noche. Le dijo, además, que tenía reservado un hueco en la pared para la piel de la pieza más grande que jamás había cazado. Y esa noche el cumplirá su sueño… ‘’Ahora, contaré hasta veinte para que encuentres un buen escondite’’, le dijo después, sacando una navaja del bolsillo. La chica corrió desesperada, intentando huir de la muerte. Todas las puertas estaban cerradas herméticamente. Decidió bajar al sótano para buscar un arma, y al entrar descubrió el misterio de la cruel afición. Las ratas muertas estaban por todas partes, colgadas, disecadas, despellejadas… Tenía neveras llenas de carne de rata congelada. Desde esa noche, nadie volvió a ver a esa chica. Aunque hay gente del barrio que dice haber visto al chico, a través de la ventana, limpiando con mucho mimo una piel muy grande, que bien podría ser humana.

Leyenda urbana.

                              EXTRAÑA AFICIÓN

Esta es la historia de una chica que conoció su primer y único amor en circunstancias un tanto especiales. Ella curraba en una cafetería los fines de semana. Él siempre iba solo y la buscaba en la barra para que le atendiera. Tres semanas después de haberse conocido, una mañana, él entró en el bar y se decidió a hablarla. ‘’Siempre me preparas tú la cena’’, dijo, ‘’y me gustaría hacerla para ti esta noche. En mi casa’’. Definitivamente, aquella fue la cita secreta y completamente a ciegas. Él vivía solo en una chalet en las afueras. La casa era preciosa, y la cena, exquisita. La chica jamás había probado una carne tan deliciosa, y había algo extraño en el chico que le hacía especial y digno de su confianza. Pero está claro que todo el mundo se equivoca alguna vez en la vida. Al llegar al salón, la chica pudo observar que él era muy aficionado a las pieles. En el suelo, en el sillón, y hasta por las paredes, las había de todos los tamaños. Él le explico que su mayor afición era la caza, que colgaba las pieles de los animales en su salón y que hacia guisos estupendos con la carne, como el de aquella noche. Le dijo, además, que tenía reservado un hueco en la pared para la piel de la pieza más grande que jamás había cazado. Y esa noche el cumplirá su sueño… ‘’Ahora, contare hasta veinte para que encuentres un buen escondite’’, le dijo después, sacando una pistola del bolsillo. La chica corrió desesperada, intentando huir de la muerte. Todas las puertas estaban cerradas herméticamente. Decidió bajar al sótano para buscar un arma, y al entrar descubrió el misterio de la cruel afición. Las ratas muertas estaban por todas partes, colgadas, disecadas, despellejadas… Tenía neveras llenas de carne de rata congelada. Desde esa noche, nadie volvió a ver a esa chica. Aunque hay gente del barrio que dice haber visto al chico, a través de la ventana, limpiando con mucho mimo una piel muy grande, que bien podría ser humana.

¿Quién soy?

Soy... un pájaro raro.
Que huele bien,
que vuela... un poco mal.
que anda fatal.
Intenta andar como los hombres, de pie.
Visto elegante con frac.
Nado bien y vivo en los polos.

¿Quién soy yo?


                                                                                                        ¡Soy el Pingüino!

INSTRUCCIONES PARA LA REDUCCIÓN DE ESTRÉS