EXTRAÑA AFICIÓN
Esta es la historia de una chica que conoció su primer y único amor en circunstancias un tanto especiales. Ella curraba en una cafetería los fines de semana. Él siempre iba solo y la buscaba en la barra para que le atendiera. Tres semanas después de haberse conocido, una mañana, él entró en el bar y se decidió a hablarla. ‘’Siempre me preparas tú la cena’’, dijo, ‘’y me gustaría hacerla para ti esta noche. En mi casa’’. Definitivamente, aquella fue la cita secreta y completamente a ciegas. Él vivía solo en una chalet en las afueras. La casa era preciosa, y la cena, exquisita. La chica jamás había probado una carne tan deliciosa, y había algo extraño en el chico que le hacía especial y digno de su confianza. Pero está claro que todo el mundo se equivoca alguna vez en la vida. Al llegar al salón, la chica pudo observar que él era muy aficionado a las pieles. En el suelo, en el sillón, y hasta por las paredes, las había de todos los tamaños. Él le explico que su mayor afición era la caza, que colgaba las pieles de los animales en su salón y que hacia guisos estupendos con la carne, como el de aquella noche. Le dijo, además, que tenía reservado un hueco en la pared para la piel de la pieza más grande que jamás había cazado. Y esa noche el cumplirá su sueño… ‘’Ahora, contare hasta veinte para que encuentres un buen escondite’’, le dijo después, sacando una pistola del bolsillo. La chica corrió desesperada, intentando huir de la muerte. Todas las puertas estaban cerradas herméticamente. Decidió bajar al sótano para buscar un arma, y al entrar descubrió el misterio de la cruel afición. Las ratas muertas estaban por todas partes, colgadas, disecadas, despellejadas… Tenía neveras llenas de carne de rata congelada. Desde esa noche, nadie volvió a ver a esa chica. Aunque hay gente del barrio que dice haber visto al chico, a través de la ventana, limpiando con mucho mimo una piel muy grande, que bien podría ser humana.
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